Información sobre degradación y conservación de suelos

  • 7 de Julio, Día de la Conservación del Suelo

Resumen

En el año 1963,  a través de un decreto el entonces Presidente de la Nación, Dr. Arturo Illia, instituye el 7 de julio  como  día  de la Conservación del Suelo, en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet (que falleció el 7 de julio de 1963), director del Servicio de Conservación de Suelos de EE.UU e impulsor de prácticas conservacionistas en Argentina y en el Chaco Americano.

H. H. Bennett es reconocido en los Estados Unidos como el máximo especialista en conservación de suelos. Para que el público comprendiera la trascendencia del problema investigó, publicó centenares de artículos, viajó, dió conferencias, escribió libros y, en fin, apeló a todos los recursos imaginables. En 1935, creó el Servicio de Conservación de Suelos, dependiente del Departamento de Agricultura. Ha sido presidente de la Sociedad de Geógrafos Americanos, fundador de la Sociedad de Conservación de Suelos de América, miembro de la Asociación Americana para el Progreso de las Ciencias y de otras diversas sociedades científicas.

El Dr. Bennett, durante  el  mes de abril  de 1957 recorrió, acompañado por técnicos argentinos, buena parte de las Provincias de Buenos Aires, La Pampa, Tucumán y Misiones. Inconvenientes insalvables impidieron su visita a la Patagonia y otras zonas afectadas seriamente por la erosión —eólica e hídrica— tales como Córdoba, San Luis, Entre Ríos, etcétera.

El Dr. Bennett elogió especialmente el excelente manejo de campos observado en Tandil, Azul y González Moreno. Tuvo asimismo palabras de encomio para la labor de investigación desarrollada por el Ing. Agr. Gillermo Covas en la Estación Experimental de Anguil (La Pampa). Los métodos nuevos de utilización de la malhoja en ciertos establecimientos progresistas de Tucumán y sobre todo la extraordinaria labor de conservación de suelos llevada a cabo por un colono misionero —el señor Alberto Roth, de Santo Pipó— contaron también con su aplauso entusiasta. Como resumen de toda su gira el Dr. Bennett expresó lo siguiente: “Ustedes tienen en la Argentina un grave problema y saben como resolverlo; lo importante ahora es comenzar a trabajar intensamente y en gran escala”’.

  • Breve historia sobre la conservación de suelos en el país

Resumen

Una de las primeras referencias al proceso de erosión del suelo, se encuentra  en una obra de Charles Darwin editada en Londres en 1845, en la que señala para algunas zonas de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe la gravedad de una prolongada sequía que generó múltiples tormentas de polvo que dificultaban la visibilidad y generaban una elevada contaminación ambiental por presencia de partículas finas en suspensión. Por su parte  en 1884, Florentino Ameghino en su obra “Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires”, describía la alternancia de dichos períodos, con consecuencias a veces catastróficas para los productores y habitantes de la región en función del impacto ambiental negativo.

En este capítulo se describe:

  • Expansión de la agricultura a partir de 1916 con fuerte deterioro ambiental.
  • Período de recarga ecológica con modelo mixto sustentable.
  • Principales acciones de pioneros e instituciones en conservación de suelos.
  • Habilitación de tierras por desmonte:  impacto sobre los recursos naturales, biodiversidad  y el medio ambiente.
  • La Agricultura Pampeana

Resumen

A lo largo de la historia agrícola en los agrosistemas pampeanos, han alternado períodos de incremento de la vulnerabilidad de los suelos y el ambiente, con períodos de ganancia en la calidad de los mismos. Las distintas situaciones tienen que ver con los conceptos de resiliencia y vulnerabilidad de los suelos, los cuales están íntimamente relacionados.

A partir de 1970 los suelos de la región Pampeana sufrieron una extraordinaria transformación de la actividad agrícola, caracterizada por el gran aumento de la producción, adopción de moderna tecnología, desarrollo de nuevas formas organizativas de la producción y un acelerado proceso de agriculturización. Desde comienzos de la década del 70 se inició éste proceso, en coincidencia con la expansión del cultivo de soja que impactó negativamente sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos y también sobre su integridad (Casas, 1998). En la década de los 80, ya en pleno proceso de “agriculturización” de la región Pampeana y ante el avance de los procesos degradativos, cobró fuerza el concepto de agricultura conservacionista. También comenzó a difundirse el concepto de calidad del suelo que implica una visión global sobre la conservación, no solamente de su integridad física, sino de sus funciones.

En los ’90, se difunde el sistema de siembra directa que basa su alta eficiencia en el control de la erosión, en el mantenimiento en superficie de importantes niveles de cobertura aportada por los rastrojos de los cultivos. Para que el sistema sea sustentable se deben implementar rotaciones que incluyan cultivos de gramíneas (maíz, trigo, sorgo, etc.) que mantengan el suelo bien estructurado y un balance positivo de la materia orgánica. Se deberán complementar con aplicación de fertilizantes a los efectos de reponer los nutrientes extraídos por las cosechas. En esta sección se describen algunos parámetros “diagnóstico” que  indican la existencia de sistemas productivos que no son sustentables, situación que de no modificarse, limitará el crecimiento de la producción agrícola nacional afectando negativamente los niveles de fertilidad e incrementado los procesos de degradación de los suelos. Se deberán implementar programas  de aplicación de buenas prácticas de manejo a los efectos de alcanzar un desarrollo sostenible y sustentable de la agricultura.

  • La expansión de la frontera agropecuaria hacia la Región Chaqueña

Resumen

La expansión de la frontera agropecuaria a zonas marginales ha producido el deterioro de los recursos naturales, con pérdidas cuantiosas de biodiversidad. El desmonte de grandes superficies y la utilización inadecuada de la tierra mediante sistemas de producción introducidos desde regiones más húmedas, conforman una situación de alto riesgo de erosión hídrica y eólica, como así también una amenaza de extinción para una gran cantidad de especies silvestres. Queda claro que la región chaqueña constituye un sistema ecológico frágil en el que existen riesgos ciertos de desertificación. 

La mayor parte de estos desmontes, tal como se comentó anteriormente, se llevaron a cabo sin tomar en cuenta la aptitud de uso de las tierras, por lo que en muchos casos los sistemas de desmonte empleados y los cultivos elegidos, no fueron los adecuados. Si bien el cultivo predominante de soja en la región se realiza mediante el sistema de siembra directa, la ausencia de rotaciones adecuadas, define un balance negativo de la materia orgánica del suelo lo que determina que no sea sustentable en el tiempo. Consideraciones similares pueden realizarse para los pastizales de estas regiones semiáridas y áridas donde éstos cumplen una función fundamental como reguladores del ambiente. Actualmente su productividad se halla comprometida seriamente debido al sobrepastoreo que actúa como principal causa desencadenante del proceso regresivo que los afecta. Esta situación condujo incluso, a una sensible disminución de las existencias ganaderas de la región.           Se describen las alteraciones sufridas por el suelo y los cultivos: erosión hídrica y eólica, degradación física y disminución de la fertilidad y salinización.

Se discute la  necesidad de un programa regional de ordenamiento del ambiente que pueda regular los cambios operados en el uso de la tierra y de esta manera evitar o minimizar los procesos de degradación de suelos (con efectos sobre el ambiente y la hidrología), pérdida de biodiversidad y servicios ambientales y los efectos sociales negativos como por ejemplo, el éxodo poblacional. La situación descripta, sin lugar a dudas, amerita un análisis profundo con intervención del estado nacional y los estados provinciales, ya que la misma plantea serias dudas sobre la sustentabilidad del modelo actual de desarrollo planteado.

El manejo integrado de los recursos naturales aparece hoy como el sistema más apropiado y seguro para la empresa agropecuaria tanto desde el punto de vista productivo como del impacto sobre los ecosistemas de la región. La utilización integrada permitirá compatibilizar el uso forestal y forrajero del bosque con las áreas desmontadas para la implantación de pasturas o cultivos, sin producir alteraciones importantes en el ambiente. Esto cobra particular importancia en función de que en los últimos años se observa una disminución paulatina de las lluvias, como parte de los ciclos alternativos de variabilidad climática.

  • Desertificación

Resumen

Las regiones áridas y semiáridas del país cubren el 75 % del territorio con ecosistemas frágiles proclives a la desertificación. Estas regiones, que abarcan el NO, centro –O y S de nuestro territorio, poseen un 10 % de su superficie afectada con un grado de desertificación muy grave y un 60 % con un grado de moderado a grave.

La desertificación es la degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas derivada de un conjunto de factores, como las variaciones climáticas y las actividades humanas que inducen a la pérdida del potencial biológico, productivo y económico de los suelos (Collado, 2012). El Gobierno Nacional suscribió en 1994 la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, ratificada en 1996 por el Congreso de la Nación, mediante el dictado de la Ley 24.701. Como elemento fundamental en el diseño de una Estrategia de Desarrollo Sustentable, se concibió el Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación (PAN). Según los datos del mencionado programa en el año 2002, de los 270 millones de hectáreas que componen el territorio nacional, 60 millones estaban afectadas por distintos procesos y grados de desertificación.

Debe considerarse que la desertificación es un problema ambiental y socio-económico que se desarrolla en condiciones climáticas severas por escasez de agua, afectando negativamente regiones con recursos naturales muy limitados en suelo, agua y cobertura vegetal. La población urbana y rural establecida en esta región árida/semiárida es aproximadamente el 30% del total nacional. Se describen para cada región del país, las causas principales de la desertificación y los procesos de degradación de los recursos naturales.

La problemática de la desertificación es muy compleja y requiere de políticas adecuadas. Las escasas alternativas productivas, el ausentismo, los problemas de comercialización y el aislamiento entre otros, generan pobreza y migración, factores que a su vez incrementan la desertificación.

  • Principales procesos de degradación que afectan a los suelos

Resumen

En este capítulo se efectúa una síntesis de los principales procesos de degradación que afectan a los suelos de las distintas regiones de nuestro país.

En la  Región NOA,  los cambios en el uso del territorio han comprometido la sustentabilidad por la intensa agriculturización que ha aumentado el escurrimiento superficial en áreas con pendientes. El avance de la frontera agropecuaria, acelerado en los últimos años por el cultivo de soja, con poca rotación con maíz o sorgo, ha incrementado los problemas de degradación, debido a la incorporación de nuevas tierras ecológicamente frágiles. Se describen las principales alteraciones sufridas por los suelos en las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.

En la  Región NEA, se analizan la provincia de Misiones, en bosques de ambientes cálidos y húmedos, como  el desmonte y el cambio de uso y frente a condiciones de lluvias intensas y relieves de pendientes acentuadas, aumenta el riesgo de  erosión hídrica . En la provincia de Corrientes se analizan las causas de la erosión hídrica y la eólica en áreas afectadas.  Los procesos erosivos en la provincia de Formosa tienen su origen más importante en la explotación forestal, el desmonte y el sobrepastoreo. En la provincia del Chaco, la erosión hídrica afecta la mayor superficie de la provincia teniendo causas de origen natural y/o antrópico

En la Región Pampeana, en las tres últimas décadas, se ha registrado una mayor intensidad de uso agrícola del suelo, y mayor concentración ganadera. La falta de rotaciones, la tercerización del uso del suelo y la desmedida demanda de rastrojos por parte de la ganadería concentrada, contribuyen a la presencia de un nuevo escenario en donde los procesos de degradación del suelo van evidenciando una dinámica diferente. Se describen los principales procesos: erosión hídrica y eólica, compactación, anegamiento, salinización y alcalinización

En la región de Cuyo, se analiza uno de los factores principales que inciden en los procesos de degradación es la competencia por el uso del suelo en los oasis, debido al avance urbano sobre áreas de alto potencial agrícola, sobre todo vitivinícola.  La actividad ganadera constituye un factor importante de presión sobre las áreas no irrigadas, generando sobrepastoreo y deterioro de los suelos.. . Otro factor que afecta a los ecosistemas de montaña, piedemontes y llanuras, son los incendios, los cuales dejan grandes superficies de suelo desnudo, con largos períodos de recuperación de su biodiversidad (Abraham et al., 2015).

En la Región Patagónica, los procesos de erosión eólica se ven favorecidos por los vientos intensos que son una característica distintiva del clima patagónico. Sin embargo, las dos formas de erosión (eólica e hídrica) se superponen dando origen a procesos erosivos combinados, que son los que dominan.  La sobreutilización de los pastizales ha llevado, entre otras consecuencias, a la reducción de la cobertura vegetal y por lo tanto a una mayor exposición del suelo a los agentes climáticos. Se discuten otros disturbios de origen antrópico principalmente la extracción de leña, la quema de campos y el  impacto de la actividad petrolera.

  • Evolución de la erosión hídrica y eólica

Resumen

Se estima que actualmente un 35% del territorio argentino está afectado por procesos de erosión hídrica y eólica, lo cual representa unas 100 millones de hectáreas en total.

 La erosión actual total creció constantemente entre 1956 y 2015. Sin embargo se deben efectuar algunas aclaraciones sobre la información consignada en cada relevamiento. El efectuado por el Instituto de Suelos y Agrotecnia en 1956, fue un relevamiento aunque parcial, de una gran importancia para la época ya que por primera vez en el país se pudo cuantificar el proceso erosivo en sus principales focos. Se relevó así la erosión hídrica actual para aquella época en las provincias Mesopotámicas, Tucumán y N de Buenos Aires. La erosión eólica fue analizada en el O y S de la provincia de Buenos Aires, O de Córdoba, S de San Luis y La Pampa, incluyendo información general sobre Salta, La Rioja y provincias de la Patagonia.

Una de las principales apreciaciones que se puede realizar observando estos datos, es que la erosión del suelo viene incrementándose desde la primera evaluación efectuada en 1956. El mayor incremento se registró en los últimos 25 años, período en el que se observa un crecimiento de un 73% respecto de la evaluación efectuada en 1990.

Las evaluaciones efectuadas hasta 1990, consignan un equilibrio entre la erosión hídrica y eólica con ligeras variaciones en la proporción entre ambas. La erosión hídrica es la que más creció en este último cuarto de siglo, duplicándose (el incremento fue de 31,1 millones de hectáreas) mientras que el crecimiento de los procesos eólicos fue algo menor, aunque importante en términos absolutos (9 millones de hectáreas más de suelos erosionados). Es importante señalar que el mayor crecimiento de la erosión se registró en los grados ligero y moderado con alrededor de 40,4 millones de hectáreas, mientras que en los grados severo y grave, se ha mantenido más estable (Casas, 2015).

Si bien lo deseable hubiera sido que no aumentara la superficie con suelos erosionados, se estaría a tiempo de actuar para que estos procesos ligeros y moderados no pasen a los grados superiores, con mayores pérdidas de suelo, afectando de manera irreversible su capacidad productiva y negativamente la calidad del ambiente.

  • Erosión actual del suelo

Resumen

En este capítulo se consigna la superficie a nivel provincial afectada por procesos de erosión hídrica y eólica en grados ligero/moderado y severo/grave de acuerdo a la estimación efectuada en 2015 (Casas,2015).

Un análisis de los factores causales de los procesos erosivos de origen antrópico permite comprobar que los más importantes a nivel nacional son los siguientes: a) simplificación de la rotación de cultivos y monocultivo; b) desmonte y expansión de la frontera agrícola; c) sobrepastoreo; d) cambio de uso del suelo. En un segundo grupo, pero también de importancia para varias regiones se consignan los incendios de bosques y pastizales, las labranzas inadecuadas, la escasa adopción de tecnología conservacionista, y la actividad petrolera, esta última debida principalmente al efecto negativo sobre la cobertura del suelo de caminos y picadas, locaciones petroleras, ductos y residuos contaminantes propios de la actividad. Los incendios han cobrado una gran significancia en los últimos años como factor de reducción de la cobertura del suelo y activador de los procesos erosivos (Casas, 2015).

Otros factores de importancia en la degradación de los suelos para algunas regiones, lo constituyen la sobre-explotación del bosque, la intensificación agrícola, la disminución de la fertilidad y la minería. Un factor que viene cobrando especial importancia en los últimos años, lo constituye el avance de la urbanización sobre tierras agrícolas (en secano y oasis de riego) que por la falta de planificación está generando serios problemas de degradación de los recursos naturales y de contaminación ambiental, además de la pérdida del recurso productivo (Casas, 2015).

  • Buenas prácticas de manejo y conservación del suelo y del agua

Resumen

La obra Manual de buenas prácticas de manejo y conservación del suelo y del agua en áreas de secano, pubicada por PROSA-FECIC en el 2019,  describe las principales prácticas de manejo del suelo y del agua probadas exitosamente en sistemas bajo producción agrícola y ganadera de secano, considerando también las prácticas que incluyen el uso de vegetación como base para la conservación del suelo.

Se propuso como metodología de trabajo detallar las principales prácticas de manejo y conservación del suelo a nivel provincial, indicando cual es el proceso degradatorio del suelo en que interviene, para qué región se recomienda y cuál es la normativa legal vigente. Para la elaboración de los 24 capítulos se convocó a investigadores y técnicos referentes de instituciones oficiales y privadas, tomándose como base la red de  especialistas que participaron en la elaboración del libro “El deterioro del suelo y del ambiente en la Argentina”  publicado por PROSA-FECIC  en 2015.

Las prácticas fueron descriptas siguiendo el formato de una ficha técnica: i) Nombre, ii) Definición, iii) Objetivo, iv) Condiciones para su aplicación, v) Superficie estimada de aplicación, vi) Normas técnicas, vii) Equipo necesario, y viii) Mantenimiento.

De acuerdo al criterio y experticia de 208 profesionales referentes en la especialidad de todas las provincias del país, se describieron un total de 214 buenas prácticas. A los efectos de su análisis y en función de su distribución en el territorio y/o importancia estratégica, las prácticas se reunen en ocho grupos, a saber: i) Control de erosión, ii) Siembra directa, iii) Fertilización, iv) Gestión de pastizales, v) Sistemas silvopastoriles, vi) Manejo de áreas deprimidas y mallines, vii) Cosecha de agua, y viii) Control de salinidad y sodicidad.

  • Aplicación de buenas prácticas de conservación del suelo y del agua

Resumen

El análisis de las buenas prácticas propuestas en la obra Manual de Buenas Prácticas de Conservación del Suelo y del Agua en Áreas de Secano, señala claramente que existen tecnologías probadas en las regiones para producir de manera sustentable. A pesar de los esfuerzos de extensionistas, todavía hoy existe un abanico importante en cuanto al grado de aplicación en el terreno, pese a estar demostrada la eficacia para mejorar el manejo y conservación de suelos y aguas.

En este capítulo, se analiza como la difusión del sistema de siembra directa ha constituido un avance de trascendencia para la conservación del suelo desde principios de la década del 90. Sin embargo, en los últimos años se ha producido una simplificación extrema de los sistemas productivos pampeanos y extrapampeanos, con un paulatino reemplazo de las rotaciones tradicionales por el monocultivo de soja, lo cual ha tenido un  impacto desfavorable sobre las funciones del suelo y la sustentabilidad del agroecosistema.

En relieves ondulados con pendientes empinadas y/o de gran longitud, la siembra directa no es suficiente para controlar el escurrimiento y los procesos erosivos. Entre el conjunto de técnicas propuestas para el control de la erosión hídrica se analiza la sistematización de tierras mediante construcción de terrazas. La aplicación de las buenas prácticas agrícolas  para control de la erosión hídrica debe propender al manejo integral de los recursos naturales (suelo, agua y vegetación) a nivel de cuenca. En cuanto al control de la erosión eólica se decribe  el trabajo de revegetación de áreas degradadas y control de médanos en las Provincias de Rio Negro y Santa Cruz y Chubut.

La aplicación de técnicas de gestión de pastizales y de  sistemas silvopastoriles, persigue compatibilizar la productividad con el cuidado del ambiente. La aplicación de estas prácticas se apoya en  la trilogía productividad – equidad – ambiente  sobre la que se asienta la noción del desarrollo sustentable.

La gestión integrada del recurso agua reúne a una serie de prácticas que pueden provocar un salto cuali y cuantitativo en la ganadería Argentina. Entre ellas merecen mencionarse el diseño de represas para reducir pérdidas por evaporación e infiltración, la sistematización de las áreas de captación de escurrimientos para alimentar las represas y técnicas para recarga del acuífero.